Al contestar esta
pregunta, definirás los grandes rasgos
de tu personalidad. Conociéndote a ti
mismo podrás dirigir tu carrera
profesional en función de tus
aspiraciones. Esta reflexión te será muy
útil más adelante, y muy especialmente
durante la entrevista de trabajo.
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¿Cuáles son mis
expectativas profesionales?
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¿Cuáles son mis
necesidades personales?
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¿Quiero fundar una
familia?
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¿Cuál es el sueño
de mi vida?
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¿Me gusta trabajar
en equipo?
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¿Cómo me relaciono
con los demás?
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¿Me adapto
fácilmente a los cambios?
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¿Qué es lo que más
me gusta hacer?
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¿Soy una persona
flexible?
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¿Cómo encajo las
situaciones adversas?
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¿Soy un buen
comunicador?
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¿Estoy dispuesto a
seguir formándome?
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¿Cómo afronto la
resolución de problemas?
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¿Puedo trabajar de
manera independiente?
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¿Soy una persona
objetiva?
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¿Me gusta expresar
mis opiniones?
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¿Cuál ha sido mi
mayor éxito hasta el momento?
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¿Cuál ha sido mi
mayor fracaso hasta el momento?
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¿Asumo mis
responsabilidades?
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¿Puedo trabajar
bajo presión?
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¿Tengo iniciativa
propia?
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¿Soy constante?
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¿Cuál es mi actitud
general ante la vida?
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¿Soy una persona
organizada?
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¿Cómo acepto los
consejos que me dan?
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¿Qué es lo que más
me motiva en el trabajo?
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¿Me gusta mandar?
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¿Soy una persona
creativa?
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¿Me conformo con
las responsabilidades que me
asignan?
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¿Cuáles son las
cualidades que más valoro en los
demás
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¿Cuáles son los
defectos que más me molestan de los
demás?
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¿Qué opinan los
demás de mí?
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¿Cuáles son mis
mejores cualidades?
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¿Cuáles son mis
peores defectos?
Una vez que hayas
contestado con la mayor sinceridad
posible a estas preguntas, y a todas las
que se te ocurran y puedan ayudarte a
saber realmente quién eres, contrástalas
con la idea que tienen de ti tus amigos
o familiares. Esto te obligará a
profundizar aún más en estas cuestiones
y te permitirá estar preparado el día en
que un entrevistador te las haga de
verdad.