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la-incorporación-a-la-empresa LA
INCORPORACIÓN A LA EMPRESA Tu entrada en una empresa
supone un coste considerable para el empleador. Además
de atraer tu candidatura, ha tenido que valorar,
comparar y -finalmente- seleccionarte como nuevo
colaborador. Durante los tres primeros meses de
estancia en la empresa es cuando se establecen los
patrones básicos de conducta, que regirán tu
comportamiento futuro en la organización. En este corto
período de tiempo es cuando se incorporan las normas de
conducta. Como nuevo colaborador, buscarás ante todo una
referencia o pista que te indique cómo debes
comportarte, qué debe o no interesarte, a quién puedes o
no dirigirte, etc. Este período inicial de adaptación
supondrá una prueba de fuego para tu integración en la
empresa, y puede definir tu trayectoria profesional en
la misma. Debes averiguar los valores y objetivos del
grupo a fin de comprobar si puedes llegar a cumplir tus
expectativas. Con el fin de conseguir una adecuada y
rápida integración del empleado a su llegada al entorno
laboral, muchas empresas cuentan con "planes de
acogida", incorporados a las organizaciones como
elemento efectivo para integrar el nuevo personal. El
plan de acogida supone la formalización de un proceso de
información entre la organización y sus colaboradores,
que creará un lenguaje en el cual los miembros de la
organización pueden comunicarse e interaccionar. Se
trata, en definitiva, de motivar al nuevo empleado y
fidelizarlo desde el primer momento. Algunas empresas
cuentan con un "manual de bienvenida", un documento en
el que se recogen datos básicos sobre la empresa (desde
su misión y objetivos estratégicos hasta sus cifras de
negocio); información acerca de la organización
funcional y del organigrama; elementos operativos para
manejarse en el día a día (desde normas de seguridad y
funcionamiento del correo interno hasta cómo se
solicitan los turnos de vacaciones, por ejemplo); e
información sobre la cultura de la organización.
El día de tu incorporación, normalmente te citarán una
hora después a la de inicio de la jornada laboral, para
dar tiempo a que esté presente la mayor parte de la
plantilla. Se te acompañará hasta el espacio físico
concreto en que se encuentre situado el puesto de
trabajo, dotándote del material básico necesario. Una
primera toma de contacto vendrá facilitada por una
visita a las dependencias de la empresa y por la
presentación de tus colaboradores directos y del resto
de la plantilla.
Ten presente que tu actividad durante este período
inicial de adaptación debe ser de investigador: estilo
de trabajo, vestimenta, flexibilidad horaria, descansos
(desayuno, comida), etc. Debes intentar asumir esos
hábitos y comportamientos del grupo en el que pretendes
integrarte. Para ello te aconsejamos observar, escuchar
y preguntar tanto a tus compañeros como a tu jefe
directo. Además, deberás:
- Identificar tu territorio y sus límites.
- Prestar atención a las pequeñas costumbres
cotidianas de tus compañeros y colaboradores.
- Modelar tu forma de actuar de acuerdo con las
líneas generales de la empresa.
- Intentar extraer la máxima información, pero sin
preguntar demasiado.
- No ir de "listillo de turno".
- Evitar las actitudes arrogantes.
- Morderte la lengua en más de una ocasión.
- No hacer críticas negativas de los demás.
- Buscar el punto medio de integración con tus
compañeros: no se trata de ser íntimos desde el
primer día, ni tampoco de pasar desapercibidos
después de una semana. Es importante comunicar quién
eres para evitar que tu imagen pública se construya
a partir de rumores.
- Identificar a tus "cómplices", personas con las
que has sintonizado fácilmente y que te ayudarán a
conocer el quién es quien de la empresa.
- Identificar a las "personas clave", líderes de
opinión con poder de influencia sobre los demás.
- Recuerda que estas personas no tienen por qué
ocupar cargos de relevancia en la organización.
- Mostrarte participativo y abierto a aprender y
colaborar.
- Mantener siempre una actitud receptiva ante
todas las informaciones del entorno.
No olvides nunca que profesionales con alta
cualificación pueden perder un puesto de trabajo,
con suma facilidad, por la falta de encaje inicial
en la empresa. Y no olvides jamás
las diez claves
de un buen profesional.
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