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¿PUEDES SER EMPRENDEDOR?
Las razones para acceder al mundo de la empresa pueden
ser varias: desde poner en práctica una idea nueva o
aprovechar una oportunidad de negocio, hasta hacerse
cargo de un negocio heredado o, como ya hemos
mencionado, crear un puesto de trabajo propio.
Es importante recalcar
que ni los conocimientos académicos ni la experiencia
son tan determinantes para el éxito o fracaso como las
características propias del emprendedor. Tanto si se
trata de empresarios vocacionales como si no, está claro
que unos y otros deberán cumplir una serie de
obligaciones y responsabilidades inherentes a la
actividad empresarial, que requieren ciertas cualidades,
preparación y capacidades.
Sin ser especialista en
todas las áreas de tu futura empresa, tendrás que poseer
un conocimiento global y saberte rodear de los
colaboradores idóneos para dirigir correctamente tu
empresa y alcanzar los objetivos fijados.
Ahora bien, debes tener en cuenta los requisitos
personales indispensables para ser un buen empresario y
saber si estás capacitado para seguir adelante con tu
proyecto o no. Si la respuesta es afirmativa, puedes
empezar a definir y desarrollar con la mayor claridad
posible todos los aspectos de tu idea de negocio.
Estas últimas se pueden resumir en:
- Confianza en uno mismo.
- Iniciativa y capacidad para enfrentarse a nuevos
retos.
- Empuje, motivación e ilusión por el proyecto
empresarial.
- Realismo y seriedad en los planteamientos.
- Capacidad para evaluar el entorno y aprovechar
las oportunidades.
- Flexibilidad y polivalencia.
- Capacidad creativa y espíritu innovador.
- Disponibilidad de tiempo.
- Orientación al mercado y al cliente.
- Facilidad para las relaciones interpersonales.
- Acierto en la elección de los colaboradores.
- Capacidad para formar un equipo, dirigirlo y
motivarlo.
- Capacidad de organizar y coordinar todos los
medios a disposición del proyecto empresarial.
- Capacidad para tomar decisiones y resolver
problemas.
- Habilidad para seleccionar metas específicas y
objetivas.
- Orientación hacia los objetivos preconcebidos.
- Seguimiento sistemático de los resultados.
Capacidad para asumir riesgos y aprender de los
posibles reveses.
- Capacidad de previsión.
- Capacidad de planificación a corto, medio y
largo plazo.
- Capacidad para contrastar experiencias ajenas.
- Elevada capacidad de trabajo y de entrega.
- Constancia, tenacidad y responsabilidad.
- Estabilidad emocional, entereza y fortaleza de
carácter.
- Tolerancia a la presión y a la incertidumbre.
- Resistencia a la frustración.
- Capacidad para la comunicación.
- Valores éticos e integridad.
- Interés por la evolución del sector de actividad
del proyecto empresarial.
- Voluntad de seguir formándose y aprendiendo.
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